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sábado, 30 de abril de 2016

Qué es la climatización pasiva y cómo usarla

La  "climatización pasiva" consiste en gestionar la temperatura interior de nuestra casa sin gastar un ápice de energía externa. Se trata simplemente de actuar sobre la "piel" de nuestra casa, especialmente sus puertas y ventanas.¿Sabes cómo usarla? En Miguel Torres Climatización te lo desvelamos. 

  1. Lo primero es evaluar el comportamiento térmico de nuestra vivienda:
    • Si se trata de un piso interior, embutido en el interior de un edificio, es probable que el aislamiento térmico sea bueno (aunque tal vez la luz escasee). Por el contrario, un ático puede ser muy frío en invierno y muy cálido en verano.
    • Los edificios antiguos, construidos antes de 1900, suelen tener muros gruesos, lo que reduce las pérdidas de calor o de frío.
    • Las grandes superficies acristaladas orientadas al sol nos calentarán en invierno, pero crean un efecto de invernadero en verano que elevará mucho la temperatura.
  2. Una vez detectados los puntos débiles de la casa, principalmente puertas y ventanas mal acondicionadas y orientadas, podremos actuar sobre ellos para mejorar la temperatura interior. El calor se escapa con rapidez por el marco de una puerta mal ajustada, o a través de los cristales convencionales de las ventanas de pocos milímetros de espesor.

    Podemos sacar partido de persianas y cortinas. Bien cerradas, evitarán que se escape el calor en invierno y que entre el calor en verano.

    Naturalmente, debemos tener en cuenta la necesidad de ventilar la vivienda. Es necesario renovar el aire, pero, por lo general, basta con unos pocos minutos. En los días muy calurosos, es buena idea ventilar la casa unos minutos al fresco del amanecer.
  3. Un poco de bricolage, con un coste mínimo, puede mejorar mucho las características térmicas de nuestra casa.
    • Lo primero es hacer una lista de los puntos débiles por donde se escapa el calor: especialmente los marcos de puertas y ventanas. Algunas puertas y ventanas mal ajustadas dejan escapar gran cantidad de aire caliente en invierno, y seguiremos tiritando aunque pongamos la estufa a toda potencia.
    • Infórmate en la ferretería del barrio sobre la oferta de burletes aislantes. Compra la cantidad necesaria e instálalos en los puntos elegidos.
    • Puedes colocar un cierre hermético en la parte inferior de la puerta, en forma de un faldón de goma u otro material.
    • Tal vez sea una buena idea sustituir las cortinas por otras más espesas. También puedes instalar persianas ligeras o estores, especialmente útiles para proteger la casa del calor veraniego. Algunos fabricantes venden estores reflectantes, especialmente adecuados para ventanas de tejado orientadas al sol.

viernes, 29 de abril de 2016

¿Energía solar térmica en redes de climatización? Razones para usarla

El Instituto para la Diversificación y el Ahorro (IDAE) ha publicado un estudio acerca de la viabilidad técnica y económica de la incorporación de la energía solar de concentración en aplicaciones térmicas, y en concreto, en redes urbanas de calefacción y fríocentralizadas. Este tipo de instalaciones son también conocidas como district heating.En Miguel Torres Climatización te contamos un poco más acerca de ellas y de por qué usarlas. 

El desarrollo de la tecnología solar de concentración se ha visto impulsado durante los últimos años por el aumento de plantas de generación eléctrica termosolares pero a pesar de este desarrollo, el aprovechamiento de esta energía solar de concentración para uso en aplicaciones en aplicaciones térmicas y en particular, su aplicación en redes de climatización es prácticamente nula a pesar de su potencial de desarrollo en determinadas zonas de nuestro país.
  • 1-La utilización de colectores solares de concentración supone el aprovechamiento de una energía limpia y gratuita. La evolución esperada de precios de combustibles convencionales e incluso de la biomasa indica que la rentabilidad de las instalaciones solares crecerá con el tiempo de forma significativa.
  • 2-Suponen un beneficio medioambiental que implica una disminución de emisiones de CO2, no emisión de humos ni olores, mayor independencia del suministro energético externo y mejora de la calificación energética en el caso de edificación. La incorporación de una instalación solar a una red de climatización existente puede suponer una mejora de la calificación energética de cada edificio abastecido, que dependerá de la fuente de energía convencional empleada y de la fracción solar abastecida.
  • 3-Las redes de calefacción y refrigeración requieren, en la gran mayoría de los casos, alejar los puntos de generación de humos, ruidos, emisiones y otros contaminantes de los centros urbanos. El uso de tecnologías solares de concentración en estas redes permite el acercamiento o incluso la integración de las centrales de generación en entornos urbanos. En un escenario en el que las ciudades compiten por implementar ambiciosos planes de reducción de emisiones y mejora de la calidad del aire en sus centros urbanos, las redes de climatización solares son una opción que sin duda sería necesario tener en cuenta.
  • 4-Los colectores solares de concentración pueden alcanzar temperaturas de trabajo muy superiores a las alcanzadas por los colectores solares de baja temperatura (250 ºC frente a 90 ºC) y, por tanto, pueden ser utilizados de forma eficiente durante todo el año en procesos industriales y en redes de climatización.
  • 5-En cuanto a generación de frío se refiere, los colectores solares de concentración son los únicos que pueden alimentar máquinas de absorción de doble efecto, que disponen de mejores rendimientos (EERs del orden de 1,2 frente a 0,6) que las máquinas de absorción de simple efecto empleadas habitualmente junto con captadores solares de baja temperatura.
  • 6- Las instalaciones solares no son invasivas, solo requieren de espacio para su implementación. No requieren interrumpir los procesos productivos o la parada en la producción de los sistemas de generación en redes de climatización, como sería el caso de otras medidas de mejora de la eficiencia energética que pudiesen implementarse. Son instalaciones cuyas configuraciones se pueden combinar y adaptar de múltiples formas a los sistemas de generación existentes sin distorsionar ni perturbar la producción energética convencional.
  • 7- A pesar de ser tecnologías que todavía pueden optimizar mucho sus costes de fabricación, el desarrollo de las tecnologías de concentración para aplicaciones eléctricas ha supuesto una disminución en los costes de producción, que eran tradicionalmente elevados.

domingo, 24 de abril de 2016

Lo que no sabes de la climatización en la antigüedad


Aunque ahora tenemos aparatos de calefacción en Cartagena y aire acondicionado para climatizar las viviendas, no siempre ha sido así. Desde la antigüedad el ser humano ha inventado métodos y técnicas para luchar contra las temperaturas extremas y poder vivir cómodamente en cualquier región del mundo. Muchas de estas técnicas son aún patentes en pequeños pueblos o en los cascos históricos de las grandes ciudades.
Calles estrechas y casitas blancas
El sol en verano calienta demasiado y hace que las temperaturas aumenten notablemente. Para poder pasear por las calles, las casas se construían creando calles muy estrechas para que la sombra diese la mayor parte del día en la calle. Otro truco, que todavía se ve en ciudades como Sevilla, es colocar toldos para crear sombra en toda la calle.
Para evitar que la temperatura aumentase en el interior del edificio, en los pueblos del sur se pintan las casas con cal blanca. Esta técnica de climatización permitía que la fachada repeliese los rayos del sol y el calor no se concentrase dentro de la casa. Por este motivo muchos pueblos andaluces conservan aún zonas llenas de casitas blancas tan típicas de la región.
Calefacción centralizada
En la antigüedad, el calor no era el único enemigo. Los romanos ya contaban con un sistema de climatización que permitía la calefacción centralizada: el hipocausto. Constaba de una cámara de aire bajo la casa que repartía aire caliente por todo el suelo en las viviendas. Este sistema siguió utilizándose años después, en la Edad Media, facilitando la vida en las zonas donde las temperaturas en invierno eran extremadamente bajas.